Quillay
Luz: prefiere pleno sol. Crece bien en climas mediterráneos: veranos secos y cálidos, inviernos lluviosos. Resiste sequía y algo de viento. Tolera heladas ligeras, pero los ejemplares jóvenes pueden sufrir daño por frío intenso.
Suelo: bien drenado, preferentemente arenoso o franco-arenoso. Tolera suelos pobres y salinos. No soporta encharcamientos prolongados.
Riego: Muy bajo una vez establecido. Durante los primeros 1–2 años: riegos profundos y espaciados para favorecer el desarrollo de raíces. Árbol adulto: prácticamente no necesita riego, salvo sequías extremas prolongadas.
Poda: mínima, solo para eliminar ramas secas, enfermas o mal orientadas. No requiere poda de formación si se planta en espacio abierto.
Floración: Florece en primavera con flores pequeñas blancas. Sus frutos son cápsulas leñosas que liberan semillas. Atrae abejas y polinizadores.

